La prueba de esfuerzo

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La prueba de esfuerzo

Written by: Super User
Creado: 03 Julio 2015
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Blog Thumb20

Sin lugar a dudas la resistencia aeróbica viene determinada por unos procesos de regulación del entrenamiento a fin de conseguir la transformación y la consiguiente adaptación de los distintos sistemas que forman el organismo (sistema inmunológico, sistema de reproducción celular, sistema endocrino, etc …. ), todo ello a través del sistema nervioso. Las modificaciones que sufre el organismo dependen esencialmente de las características del entrenamiento, enfocadas principalmente a la edad y sexo del atleta así como a sus cualidades innatas para la práctica del deporte.

Es complejo explicar las reacciones y el comportamiento del organismo frente a las agresiones que sufre con la carga programada en el entrenamiento, y mucho más difícil resulta cuantificar el resultado obtenido tras un esfuerzo a intensidades altas y la incidencia en el metabolismo. La resistencia aeróbica depende de la capacidad del suministro de oxigeno a los tejidos, de la capacidad de éste en la utilización del oxigeno que puedan llegar a la mitocondria y, al mismo tiempo, de la calidad oxidativa de ésta, de la cantidad y del volumen de los capilares que rodean a las fibras musculares. Sin lugar a dudas el factor limitante en algunos esfuerzos viene determinado por la concentración del ácido láctico en la fibra y en la sangre. A pesar de que en el musculo siempre existe una pequeña cantidad de lactato (1 mmol/Kg), después de un ejercicio puede llegar a rebasar los 40 mmol/Kg. En sangre también existe una cantidad similar en reposo. Una de las mejores mediciones del sistema aeróbico es el nivel de velocidad o esfuerzo en el umbral anaeróbico individual.

Conocer las cualidades físicas de cada deportista es una tarea complicada, ya que cada organismo actúa de forma distinta a cada situación de stress, la alimentación, el orden de vida de cada uno, biomecánica, son factores determinantes para el desarrollo deportivo de cada uno. Inicialmente antes de optar por una práctica deportiva correctamente estructurada debemos de conocer si somos aptos para el deporte que nos proponemos. La prueba de esfuerzo nos va a despejar algunas dudas sobre el estado de salud antes de entrar en valorar otros parámetros físicos y antropométricos. Desde el orden fisiológico, conoceremos las pulsaciones cardiacas tanto en reposo como en situaciones de máximo esfuerzo, nos dará cuenta de los umbrales aeróbicos y nos situará el umbral anaeróbico, el consumo de oxigeno total y relativo.

Con estos datos el entrenador podrá realizar una labor de control en toda la planificación del entrenamiento al objeto de introducir las premisas oportunas para hacer correcciones o evaluar el trabajo efectuado para el objetivo planteado.

Las cargas del entrenamiento, además de afectar al músculo, también lo hacen al sistema cardiorespiratorio y pulmonar. Todo ejercicio que sobrepase un tiempo determinado y cuya intensidad sea lo suficientemente alta necesita una cantidad de oxigeno. Esta cantidad de oxigeno que se consume se conoce como “consumo de oxígeno o absorción”. El VO2max, está limitado por la capacidad muscular para extraer y utilizar el oxigeno proveniente de la sangre. La intensidad es la clave de la mejora del VO2max. Para cualquier frecuencia, volumen o duración del trabajo se ha comprobado que intensidades del 90 al 100% del VO2max se acompañan de los mejores resultados. Dependiendo de este valor, será suficiente para algunos deportistas la aplicación de las cargas intensas unas dos veces por semana pero para aquellos que superen los 50-60 ml/Kg/min. serian insuficientes.