Establecer objetivos parece sencillo. Todos tenemos metas personales, profesionales o deportivas, pero definir un objetivo no significa necesariamente saber cómo conseguirlo.
En running y trail, tener claro qué quieres conseguir es el primer paso. El siguiente es convertir ese deseo en un objetivo concreto y, sobre todo, establecer qué debes hacer durante la temporada para acercarte a él.
Un objetivo bien definido puede ayudarte a dar sentido a tus entrenamientos, organizar tu temporada y valorar si realmente estás avanzando. Por el contrario, una meta demasiado ambigua puede convertirse en una simple intención que no llega a traducirse en acciones concretas.
Un objetivo no debería ser solamente algo que quieres conseguir. Debe ayudarte a decidir qué tienes que hacer para conseguirlo.
¿Por qué es importante establecer objetivos en running?
Entrenar sin un objetivo definido puede hacer que tus sesiones pierdan coherencia. Un día realizas series porque toca, otro haces una tirada larga para acumular kilómetros y otro participas en una carrera sin que exista necesariamente una relación clara entre todo lo que estás haciendo.
Cuando estableces un objetivo concreto, el entrenamiento adquiere una dirección. Las sesiones dejan de ser elementos aislados y pasan a formar parte de una estrategia más amplia.
El objetivo no determina únicamente dónde quieres llegar. También condiciona el camino que debes recorrer.
1. Analiza tu temporada antes de establecer nuevos objetivos
Antes de decidir qué quieres conseguir, merece la pena analizar de dónde partes. Mirar hacia atrás permite identificar qué funcionó, qué no funcionó y qué factores pudieron condicionar tu rendimiento.
Puedes revisar tus principales competiciones, entrenamientos, marcas, sensaciones, lesiones, disponibilidad para entrenar, carga acumulada y cualquier otro dato que pueda ayudarte a comprender tu evolución.
Pregúntate:
- ¿Qué salió bien durante la temporada?
- ¿Qué aspectos limitaron mi rendimiento?
- ¿Qué entrenamientos respondieron mejor?
- ¿Tuve problemas de recuperación o exceso de carga?
- ¿Las competiciones elegidas eran coherentes con mi preparación?
- ¿Disponía realmente del tiempo necesario para entrenar como había previsto?
Este análisis no pretende buscar culpables. Su finalidad es obtener información para tomar mejores decisiones en la siguiente etapa.
2. Identifica la distancia entre dónde estás y dónde quieres llegar
Una vez analizada la temporada anterior, debes establecer cuál es tu situación actual y cuál quieres que sea tu situación futura.
Por ejemplo, puedes querer mejorar tu marca en 10 kilómetros, preparar tu primer maratón, completar un Ultra Trail o mejorar tu rendimiento en una determinada distancia.
La cuestión importante es identificar qué distancia existe entre tu nivel actual y el objetivo que pretendes alcanzar.
Cuanto mejor conozcas tu punto de partida, más sentido tendrá el objetivo que establezcas.
3. Utiliza el método SMART para definir tus objetivos
El método SMART es una herramienta útil para transformar una intención general en un objetivo más concreto. Las siglas hacen referencia a cinco características que ayudan a definirlo:
- Específico: debe quedar claro qué quieres conseguir.
- Medible: necesitas algún criterio que permita comprobar la evolución.
- Alcanzable: debe ser compatible con tu situación y nivel de partida.
- Relevante: debe tener sentido para ti y estar relacionado con aquello que realmente quieres conseguir.
- Temporal: debe existir un plazo o momento concreto en el que valorar el resultado.
No es lo mismo decir “quiero correr más rápido” que establecer un objetivo concreto como “quiero mejorar mi marca de 10 kilómetros en la competición objetivo de otoño”.
El segundo planteamiento permite establecer posteriormente qué capacidades debes desarrollar y cómo organizar el entrenamiento.
4. Diferencia entre objetivos de resultado, rendimiento y entrenamiento
No todos los objetivos tienen que referirse directamente al resultado de una competición. Una planificación puede trabajar con diferentes niveles de objetivos.
Objetivos de resultado: están relacionados con el resultado que quieres obtener en una competición concreta.
Objetivos de rendimiento: se centran en aspectos medibles de tu propio rendimiento, como mejorar una marca, sostener determinado ritmo o desarrollar una capacidad específica.
Objetivos de entrenamiento: son aquellos que permiten desarrollar las capacidades necesarias para acercarte al objetivo de rendimiento. Pueden estar relacionados con la resistencia, fuerza, velocidad, técnica, estrategia de competición o cualquier otra necesidad relevante.
Esta diferenciación es importante porque no controlas completamente el resultado de una competición, pero sí puedes trabajar sobre muchas de las acciones que te acercan a él.
¿Tienes claro cuál es tu objetivo, pero no cómo llegar hasta él?
El objetivo es solo el punto de partida. La planificación determina qué debes desarrollar y cómo organizar el proceso.
5. Establece hitos para convertir el objetivo en un proceso
Un objetivo a varios meses vista puede parecer demasiado lejano. Por eso resulta útil establecer hitos intermedios que permitan comprobar si el proceso está avanzando en la dirección prevista.
Estos hitos pueden estar relacionados con determinadas competiciones, pruebas de control, evolución de una capacidad física o cualquier otro indicador que resulte relevante para el objetivo final.
Por ejemplo, si tu objetivo principal es mejorar tu marca en maratón, puedes establecer objetivos intermedios relacionados con la evolución del volumen de entrenamiento, la resistencia específica, la fuerza, el ritmo de competición o determinadas pruebas de control.
6. Convierte tus objetivos en decisiones de entrenamiento
Aquí es donde un objetivo deja de ser una simple declaración de intenciones y comienza a formar parte de una planificación.
Si sabes qué quieres conseguir, debes determinar qué necesitas mejorar para acercarte a ese objetivo. A partir de ahí se pueden seleccionar los contenidos de entrenamiento y distribuirlos a lo largo de la temporada.
Esto puede implicar trabajar diferentes componentes de la resistencia, desarrollar la fuerza, mejorar determinados aspectos técnicos, controlar la carga, introducir periodos de recuperación o practicar la estrategia específica de competición.
Un buen objetivo debe ayudarte a tomar decisiones sobre el entrenamiento.
7. Revisa y adapta tus objetivos
Una planificación no debería entenderse como un documento inamovible. Durante una temporada pueden aparecer cambios de disponibilidad, lesiones, problemas de recuperación, modificaciones del calendario competitivo o respuestas al entrenamiento diferentes de las esperadas.
Por eso, revisar periódicamente los objetivos y comprobar si siguen siendo realistas forma parte del propio proceso de planificación.
Modificar un objetivo cuando las circunstancias han cambiado no significa fracasar. Significa adaptar la estrategia a la realidad del deportista.
De los objetivos SMART a una planificación individualizada
Establecer objetivos SMART puede ayudarte a definir mejor aquello que quieres conseguir, pero establecer el objetivo es solo una parte del proceso.
Después hay que analizar el punto de partida, determinar las necesidades del deportista, establecer las prioridades de la temporada, distribuir las cargas y comprobar periódicamente la evolución.
Por eso, un objetivo bien definido no sustituye a una planificación de entrenamiento: le da sentido.
Si quieres comenzar con una estructura de entrenamiento general, puedes consultar los planes de entrenamiento genéricos de TrainerWeb. Si necesitas que el entrenamiento se adapte específicamente a tu nivel, disponibilidad, objetivo y evolución, puedes conocer el servicio de entrenamiento personalizado de Running y Trail.
Tu objetivo merece una planificación a su medida
Define dónde quieres llegar. Después, establece el camino necesario para conseguirlo.
Cuando establezco objetivos con mis atletas, no me limito a preguntar qué marca quieren conseguir. Analizamos el punto de partida, las características de la competición, las necesidades individuales y los factores que pueden limitar el rendimiento.
A partir de ahí, el objetivo se convierte en una guía para construir la planificación y tomar decisiones durante la temporada.
¿Tienes un objetivo deportivo y quieres saber cómo planificarlo?
Puedes contarme cuál es tu objetivo y tus circunstancias para valorar cómo puedo ayudarte.
Juan A. Moreno
Entrenador Atletismo | Trail Running | Preparador Físico