Tener una frecuencia cardíaca elevada en reposo o durante el ejercicio no significa necesariamente que exista un problema. La frecuencia cardíaca puede variar por muchos motivos: entrenamiento, recuperación, sueño, estrés, temperatura, hidratación, enfermedad, medicación, cafeína y otros factores.
En corredores y otros deportistas de resistencia, la frecuencia cardíaca puede ser una herramienta muy útil para controlar el entrenamiento, pero una cifra aislada dice mucho menos que la evolución de esa cifra en el tiempo y su relación con el resto de los datos del deportista.
Por eso, cuando observamos que las pulsaciones están más altas de lo habitual, la pregunta no debería ser simplemente “¿qué me pasa?”, sino:
¿Qué ha cambiado respecto a mi comportamiento habitual y qué otros indicadores acompañan a ese cambio?