He corrido muchas ultras y, con los años, he aprendido que una prueba de larga distancia no se gana únicamente estando en buena forma. En una Ultra Trail hay momentos en los que la carrera cambia completamente: aparece el cansancio, deja de apetecer comer, cuesta mantener el ritmo, llegan las dudas o simplemente empiezas a pensar que todavía queda demasiado.